El Bizum fantasma de agosto
Una tesorera de clase cuenta como un Bizum de 12,50 euros con el concepto prdn resucito en pleno agosto una excursion ya cerrada en junio.
¡Atención, atención! Aquí la tesorera de 3ºB informando desde su puesto de guardia, que en junio consistía en mirar el móvil cada dos horas como quien vigila un volcán a punto de escupir lava, salvo que la lava eran 12,50 euros de la excursión de fin de curso y el volcán era el grupo de WhatsApp "3ºB SIN DRAMAS (real)".
Doce familias pagaron en las primeras cuarenta y ocho horas, como si hubiera un premio. Nueve más llegaron goteando durante dos semanas, con su ristra de comprobantes y su "ains perdona guapa". Y quedaba una. Una transferencia fantasma que nunca llegó, que yo perseguí con la delicadeza de quien reclama un préstamo a su cuñado, y que en julio, agotada, di oficialmente por muerta. Cerré el Excel. Lo llamé excursion_3B_DEFINITIVO_ok.xlsx, palabra que en mi vida significa siempre "todavía no, pero ya no quiero mirarlo".
Julio: el entierro con honores
Hice lo que hace cualquier tesorera derrotada por una familia con la agenda social de un ministro: sumar la diferencia de mi bolsillo, once euros y pico, y decirme a mí misma que era el precio de la paz mental. Once euros con cincuenta. Menos de lo que me gasté ese mismo mes en protectores solares que ni me puse. Cerré el tema. Guardé el móvil. Me fui a la playa con la conciencia tranquila de quien ha enterrado a un muerto con todas las de la ley.
Agosto, las 14:30
Y entonces, en pleno agosto muerto, con la toalla pegada a la espalda y una lata de Fanta calentándose al sol como si formara parte de un experimento científico no autorizado, el móvil vibra.
Notificación de Bizum. 12,50 euros. Concepto: "prdn".
Me incorporé tan rápido que casi le doy con el codo a la señora de la toalla de al lado. Doce cincuenta. El número exacto, el que llevaba desde junio tatuado en la cabeza como una matrícula que no consigo olvidar por mucho que quiera. Alguien, en algún punto del planeta, en pleno agosto muerto, había recordado que debía dinero a una excursión que ya había pasado hace semanas.
Un inciso rápido, aguanta. ¿Por qué los campos de concepto de las apps de banco tienen ese límite de caracteres tan ridículo, ocho, diez, los que sean, que convierten cualquier disculpa humana en un jeroglífico egipcio? Alguien en algún departamento decidió un buen día que "perdón, se me pasó, ¡ains, qué vergüenza!" no cabía, y que "prdn" sí, y ese alguien no ha tenido nunca que resolver un misterio bancario con los dedos mojados de piscina intentando hacer zoom en una notificación de cuatro letras. Bueno, volvamos a la toalla.
La lista de sospechosos
Saqué el Excel resucitado de entre los muertos. Diecinueve pagados, uno pendiente desde junio. El pendiente, según mis notas de hace dos meses, era Javier Sánchez, padre de Hugo. Le escribí con la excitación de quien resuelve un crimen menor de provincias.
- Yo: ¿Javier? Me ha llegado un Bizum de 12,50, ¿eras tú?
- Javier: ¿Qué Bizum?
- Yo: El de la excursión. De junio.
- Javier: Ah. Sí. Lo tenía puesto como recordatorio para septiembre.
- Yo: Septiembre de qué año.
- Javier: Buena pregunta.
No hubo disculpa larga, ni excusa elaborada, ni foto de un ticket. Solo un hombre que había programado su vida con dos meses de retraso y que, al ver saltar la alarma del móvil un martes cualquiera de agosto, decidió que ese era, por fin, el momento. Y lo entiendo perfectamente. Yo también tengo tareas puestas en el calendario desde marzo que se llaman "esto" y ya no recuerdo qué significan.
El aparte seco, lo prometido
Si algo he aprendido persiguiendo doce euros con cincuenta durante ocho semanas es que un enlace con el importe exacto de cada familia puesto de antemano ahorra media vida de jeroglíficos bancarios. Eso es, en esencia, lo que hace ClassKasa: nadie tiene que adivinar quién es "prdn". Dicho esto, quiero dejar claro que ni Javier ni yo hemos cambiado como personas por ello.
Fin de la vigilia, más o menos
Actualicé el Excel. Puse en verde la última casilla que quedaba en amarillo desde junio, y sentí ese silencio raro que sienten los detectives de las películas cuando cierran el caso y no saben qué hacer con las manos.
Duró cuatro minutos.
Porque entonces llegó otra notificación. Bizum, 4 euros, concepto: "part 2".
No tengo ni idea de qué colecta es esa.