Lo dije en voz alta, dos veces: la colecta y el grupo del cole
En la reunión de curso, la tesorera anuncia 22 euros antes del viernes, dos veces y despacio, y 55 segundos después el grupo del cole pregunta qué día era.
Tomasz Żyłka · 3 min de lectura
· actualizado
El gimnasio del cole se llenó como si fuera la final de algo importante: veintinueve familias, sillas de plástico en fila, y una servidora de pie con un post-it pegado al móvil para no equivocarse ni un céntimo delante de tanta gente. Ese es el nivel de tensión que puede generar una colecta de veintidós euros, y no me da ninguna vergüenza admitirlo.
La cifra, con el seguro ya incluido, la había calculado la noche anterior en la mesa de la cocina, porque el año pasado alguien pagó dos veces por error y tardé tres semanas en devolverle cuatro con noventa. Lo dije en voz alta. Lo dije despacio. Dije la fecha límite dos veces, la segunda mirando a la sala entera con la cara que una pone cuando cree que eso, de verdad, va a ayudar.
Alguien en la última fila ya estaba contestando un wasap de otro grupo, con la mirada perdida y una eficiencia admirable.
Cincuenta y cinco segundos y ya
Cincuenta y cinco segundos después de sentarme, el grupo del cole se encendió con: "¡espera! ¿era antes del viernes o del finde? No me ha quedado claro."
Había dicho viernes. Lo había dicho leyendo del post-it. Había repetido "viernes" con la voz que reservo para las cosas importantes.
Luego alguien abrió, sin venir a cuento, un hilo aparte preguntando por la rifa de Navidad, en septiembre, con tres meses de antelación sobre cualquier cosa relacionada con Navidad. Luego alguien preguntó si esto iba junto con la excursión o era aparte, luego si valía Bizum o solo transferencia.
Fue a peor. ¡Vaya que si fue a peor!
El culto al gracias
Toca ahora un tema que no tiene nada que ver con nada, así que agarraos: la cadena de "gracias" que sigue a cualquier mensaje importante en el grupo del cole, un asunto al que, no sé muy bien por qué, le dedico más neuronas de las que se merece. Alguien manda la fecha límite. Llegan seis "gracias", tres "perfecto" y un audio de cuarenta y un segundos que nunca he escuchado y que guardo, como quien guarda un turrón bueno para una ocasión que nunca llega. Bueno, volvamos a la reunión, que me disperso.
Que conste en acta
- Yo, en voz alta, despacio: veintidós euros, con el seguro, antes del viernes.
- El grupo, cincuenta y cinco segundos después: "¿era antes del viernes o del finde?"
- Yo, escribiendo, muy tranquila: antes del viernes, como acabo de decir.
- Alguien, seis mensajes más abajo: "¡ah vale, gracias!"
- La misma persona, la semana siguiente: "perdona, ¿esto para qué era?"
No lo digo con rencor. Yo misma me he sentado al otro lado de la sala, calculando si me da tiempo a hacer la compra antes de que cierre el súper. Ahí no hay nadie a quien le dé igual, para nada. Todos llevan seis cosas a la vez, de las cuales veintidós euros es, con razón, la que menos urge.
Que es, siendo sincera, la mejor razón para no fiarlo todo a la memoria de una sala llena de gente pensando en seis cosas a la vez. Por eso lo dejamos en un enlace fijo de ClassKasa, en el idioma de cada familia, así cada uno lo mira cuando de verdad puede, no cuando yo lo digo en voz alta. El plan gratuito incluye cinco colectas por clase (los precios y las preguntas frecuentes lo cuentan mejor), y el método entero está en nuestra guía para organizar el dinero de la clase.
Al final, sí funcionó
A los diez días, veintiuna de las veintinueve familias lo tenían resuelto, y una había hecho el mismo Bizum dos veces por error, así que tuve que devolverle veintidós euros disculpándome como si el fallo hubiera sido mío.
La cadena de "gracias" de después fue, cómo no, bastante más larga que la del aviso original.